Hoy no quiero.

martes, 29 de marzo de 2011





Hoy no quiero oír esa canción que me lleva no se a donde,
ni acordarme de los dulces deleite de mi el semblante,
ni esperar sobre el pasto que se acabe la espera,
no quiero asentar mi volumen en lugares finitos.
Hoy no quiero eso.
Hoy solo quiero sentir, que la lluvia me golpea la cara.
No aspiro a tostarme con el sol o a mojarme con la luna,
ni besar los fríos desiertos y los cálidos glaciares.
Jamás repetiré ese ascensor con pisos infinitos,
nunca he sabido donde bajarme cuando cierro los ojos.
Hoy no quiero eso.
Hoy solo quiero sentir, que la lluvia me golpea la cara.
Me apasionan los estilos caóticos
en acrobacias de mariposas, mas no es lo que quiero.
Ni que se reposen en mi mano,
ni que mi mano se repose en ellas, diciendo
con susurros obscenos que marchan a morir.
Quisiera quererlo todo, con ímpetus e ilusión.
Con los ojos derretidos que miran navíos lejanos.
Pero ya no puedo. Ya no quiero. Es tarde
y la arena empieza a forjar
nidos de alacrán en mis pulmones.
Hoy no quiero sentir, que la lluvia me golpea la cara.

Exceso de azúcar.

miércoles, 23 de marzo de 2011



Se metió agua en mi zapato y la media tiene un hueco,
me admiro ante el deleite de boreales curvaturas
erosionado e impotente
como alfil bloqueado en hache ocho.
Devoto soy de la más húmeda piel,
tan húmeda, tan húmeda
que siempre esta húmeda.
No hay metáfora mejor.
Tortuguita indefensa, dragada a la inmensidad
de un mar de dudas.
Cuéntame:
¿Qué le puede importar a una hoja de eucalipto
las leyes de Newton?
Si cuando las entiende, ya no hay vuelta de hoja.
¿No es acaso como mirar un rotulo por años
sin recordar que decía?.
Existimos indigestos de caricias,
sumergidos en un sueño de lechugas,
necesitamos borrar la tinta pulpo
delineante de nuestras sonrisas.
Con un abrir y cerrar de oídos.